Lo que pasa con la modificación al IEPS

Desde hace muchos meses que el Senado de la República tiene a bien discutir la iniciativa para modificar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios IEPS aplicado a las bebidas alcohólicas en México.

En términos mortales se trata de modificar cómo se aplica este impuesto, debido a que hoy día se fija de acuerdo al precio de cada producto, o sea que si de por sí es caro, lo es todavía más con el IEPS.
En cambio las bebidas de baja calidad ya de por sí son baratas y encima no pagan mucho de impuesto.
La idea es que el IEPS se fije de acuerdo al grado de alcohol, a mayor grado será también mayor el impuesto. Esto significa que las bebidas de mejor calidad, como la cerveza, el vino o el mezcal artesanales, no tendrían que ser necesariamente más caros cuando de por sí su costo ya es mayor porque no se producen en masa.
Y es que hay que tomar en cuenta que la economía de los mexicanos no está dando para lujos, así que casi nadie puede comprar bebidas artesanales o de buena calidad con precios tan altos. Al final casi todos toman lo comercial, la oferta o lo más barato, pero eso no suele ser bueno para la salud.

Muchas empresas de alcohol barato ni siquiera están reguladas por el gobierno, no pagan impuestos, no cumplen con las reglas sanitarias y probablemente venden productos con sustancias no aptas para consumo humano.
Por supuesto que la mayoría de los consumidores comprarían bebidas de mejor calidad si pudieran pagarlas, si los precios fueran más accesibles para la economía de la población promedio.

En la reciente discusión de este tema en el Senado casi nadie votó a favor, salvó Gerardo Novelo de Morena, quien llevó la iniciativa hasta allá, pero ni siquiera fue apoyado por sus compañeros de partido.
Otra senadora que se unió a la propuesta fue Gina Cruz del PAN, pero a ella tampoco la apoyaron en su partido. Es como si de repente todos se hubieran puesto de acuerdo para decir que no a esta modificación a la ley, algo raro, ¿no?
Muy probablemente los dueños de las grandes cerveceras, que además ni siquiera son mexicanas, estén ejerciendo su poder o convenciendo de alguna forma a los senadores para que no aprueben el nuevo IEPS, ya que eso significaría que ellos van a pagar más impuestos y también que tendrán más competencia en otras compañías que darán precios más accesibles.
El hecho es que esta vez no se aprobó la modificación al IEPS, habrá que esperar al 2022 a ver si los senadores retoman la discusión y ahora sí se ponen del lado de los consumidores mexicanos, quienes se merecen mejores productos, precios más justos y que las empresas también contribuyan al fisco igual que ellos.

@tresmonossabiosblog

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