¿Qué fue la Guerra de los Cristeros?

En México, tras la Revolución Mexicana ocurrió uno de los conflictos bélicos civiles más grandes que se han visto en el país.

Todo empezó cuando los laicos callistas (los seguidores del entonces presidente Plutarco Elías Calles) se enfrentaron a los católicos masacrándose por una reforma constitucional que estaba promoviendo el presidente, en la cual se atentaba contra el principio liberal que promulgó Benito Juárez en 1860: la Ley de la Libertad de Culto.

Debido al legado del Imperio Español, la tierra mexicana tiene a la religión muy impregnada en la sociedad, siendo parte de la identidad social y cultural de la nación, la sociedad tiene una influencia tan grande que la iconografía de la Virgen de Guadalupe fue parte de los estandartes utilizados en la Guerra de Independencia.

La rebelión empezó cuando Calles promulgó unas reformas a la Constitución de 1917, en las cuales se descartaba la libertad de culto.

Previo a la persecución de los católicos, Calles intentó nacionalizar la iglesia junto con la Confederación Regional Obrera Mexicana, así intentó la creación de la Iglesia Católica Apostólica Mexicana. Tras este intento fallido, el expresidente procedió a la negación del catolicismo como una religión en México, esto desencadenó que los callistas recibieran con balazos a los clérigos que asistían a la Santa Misa.

Los campesinos mexicanos decidieron luchar contra los callistas, pues ellos eran muy creyentes de Dios. Pero la Ley Calles prohibía básicamente a la iglesia católica, los obispos procedieron a suspender el culto y comenzar gestiones ante el Vaticano para la suspensión, mientras que el episcopado estaba preparando un boicot contra el gobierno.

Comenzaron con dejar de pagar impuestos para ahorcar más la economía mexicana, así como el no comprar productos producidos por el gobierno mexicano. La guerra como tal empezó en 1927 en Jalisco teniendo una duración de dos años, hasta 1929 con una tregua en la cual el gobierno fingiría no estar enterado de las misas católicas clandestinas y los guerrilleros católicos entregarían sus armas.

El trato seguiría vigente siempre y cuando los monseñores no exigieran sus derechos patrimoniales (entre algunos otros privilegios). Solamente en el estado de Colima, el Estado mexicano recibió 728 armas de 900 hombres y fueron consideradas fierro viejo, pues a pesar de que querían la paz, no entregaron las armas verdaderas, más bien dieron las que les quedaban de la Revolución Mexicana.

Firma: @TresMonosSabios

Fuente: https://www.abc.es/historia/abci-guerra-cristeros-terrible-masacre-civil-y-deshonrada-participacion-norteamericana-201804171815_noticia.html

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